jueves, febrero 26, 2009

Regala un libro que siempre regalas y haz el amor con aburrimiento. Come en una cocina Weep-bix y mirala reirse de tí. Regala un libro y ve a un buen bar. Escucha la música y habla comodamente mientrás una chica horrenda se sienta al lado y se queda observando su copa con tristeza - tu sigue hablando y fumando los cigarillos que no te pertenecen. Regala un libro y ve a un bar al que ella ha ido durante muchos años y que tu escogiste porque te hablaron de un bar de Jazz inexistente.

No regales nada y desayuna champiñones. No regales nada y date cuenta que tu vida no va para ninguna parte y que, contrario a tus expectativas, estás cada vez más perdido. No regales nada y observa con admiración la cortaduras de queso sobre tus champiñones. Come con gusto y mira la mañana pasar.

No te resignes y viaja con el resto de obreros uniformado en el tren de la mañana. Compra tu desayuno en la estación, toma el bus hacía la fábrica y duerme un rato. Trabaja con las máquinas -evita aburrirte, evita mirar el reloj, evita pensar en el té de la mañana o en el almuerzo-. Trata de escuchar en tu cabeza un solo de piano o de saxofón.


Vive en Surry Hills y no te muevas de allí. Hay buenos bares y restaurantes -tu no tienes dinero para buenos bares y restaurantes pero es bueno saber que están allí- y a ti te gusta escuchar sobre quesos y sobre cafes italianos.

¿Quién te lee? ¿Quién se acuerda de tí? ¿Quién se acordará de tí? Si juegas al fantasma pronto desaparezeras (o quizá ya desapareciste). No puedes jugar al gato y el ratón sin un gato y un ratón. No puedes huir de casa sin una casa, no puedes estar solo si no existes. Vive en tu propia diaspora y vive olvidando y siendo olvidado.

¿Te devoró la ciudad?

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