Y había allí un hato de muchos puercos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejasen entrar en ellos; y los dejó.
Primero el sueño. En él una preocupación excesiva, pero también imagen del pasado. Intento por recobrar o revivir hechos confusos y lejanos -en esa casa llena de luz, de espacio gigantescos y árboles Como un retorno mental Y el insomnio y el despertar en la madrugada; el azul gigantesco En el sueño a veces la necesidad de hablar, de decir algo trivial que requería ser dicho expandirse como objeto y no sólo existir en mí mente que era hablar dentro del sueño con la conciencia de hablar así. Y después la necesidad fallida de comunicar dicho sueño el sonido estúpido de la máquina la voz que no entiendo y siempre parece burlarse Y rostros.
Y salidos los demonios del cuerpo, entraron en los puercos; y el hato se arrojó desde un despeñadero en el lago; y se ahogó.
El fantasma en el corredor de mi casa que fue frió intenso que entró por la ventana, en la puerta el fantasma fue esperándome; en la oscuridad presiento que alguien está ahí, que me ha estado espiando desde el otro lado de la puerta era figura de una anciana aunque después figura de hombre y a veces sólo contornos; porque tanta soledad a esa hora en mi casa si todos estábamos ahí y creo que todos sabíamos, aunque nadie me creía que estaba ahí y el fantasma era solo eso estar ahí
Y los pastores, al ver lo acontecido, huyeron, y lo contaron en la ciudad y en el campo.
pero lo peor era el miedo inmenso que tenía a dormir porque sabía que debía dormir que lo requería y me daba miedo y no me daba cuenta que me daba miedo y que el miedo era angustia e inquietud que se hizo rostros era cerrar los ojos y ver rostros riendo y hablando y exigiendo y tomando y haciendo todo a la vez y yo con la necesidad de dormir y no pensar en eso pero sus voces se colaban en todos mis pensamientos con sus gestos y palabras y un murmullo intenso y la angustia y sobre todo el insomnio y el deseo de que los rostros se fueran porque son siempre rostros siempre
Y salieron a ver lo que había acontecido; y hallaron al hombre de quien escapáronse los demonios, vestido y en su juicio y tuvieron miedo
domingo, julio 16, 2006
San Lucas, CAP VIII, vers. 32 y ss
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3 comentarios:
Cerdos y fantasmas "daseins"...
me gusta como el texto de lucas se mezcla con el relato de tu sueño logrando la multiplicidad de voces en el relato, pero esa multiplicidad no parte de la multiplicidad de los textos, porque juntos ambos funcionan muy bien, como caminar en la calle escuchando los sonidos de lo otro y escuchando como esos sonidos se funden en la mente para finalmente repercutir en los sueños (explicación abstracta numero 52)
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