lunes, junio 19, 2006

Sueño

Soñé lo siguiente:


Algunas personas nos embarcábamos en una excursión por montañas escarpadas que, a pesar de que la piedra resaltaba en ellas, estaba en su mayor parte cubiertas por vegetación. En algún momento de la excursión era posible entra por la garganta de un montaña y en seguida atravesar una especie de túnel. Éste había sido tallado por alguna civilización antigua que lo había construido como entrada a su ciudadela. Después de bajar de una escalera tallada en la piedra seguía un pequeño pasaje descubierto que conducía a una inmensa construcción subterránea constituida por una serie de inmenso corredores sumergidos en la piedra recubiertos con lozas de mármol. Nuestra expedición por dichos pasajes -relucientes y pulcros- parecía estar vigilada o prohibida por una autoridad invisible que al mismo tiempo parecía guiar la expedición en algunos momentos. Al final de la inmensa construcción, en el centro de ella en lo que parecía ser el secreto y sentido de la civilización que había construido dichos pasajes era posible ver como desde un mirador en la punta de un abismo dos inmensos aros que giraban uno sobre otro. Nuestra presencia (estoy seguro de la presencia de P., pero ¿quién más estaba allí?) apenas podía durar unos minutos.

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Por otro lado:

Este pechito, debido a su irresponsabilidad, está más jodido que el hijo de Lindbergh. Así que mientras todos disfrutan tranquilos de sus vacaciones y del mundial será seguir estudiando en cantidades industriales.

Recomendado: Cesar Vallego

Hoy me gusta la vida mucho menos,


Hoy me gusta la vida mucho menos,
Pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.
Casi toqué la parte de mi todo y me contuve
Con un tiro en la lengua detrás de mi palabra.

Hoy me palpo el mentón en retirada
y en estos momentáneos pantalones yo me digo:
¡Tanta vida y jamás!
¡Tantos años y siempre mis semanas!...
Mis padres enterrados con su piedra
Y su triste estirón que no ha acabado;
de cuerpo entero hermanos, mis hermanos,
Y, en fin, mi ser parado y en chaleco.

Me gusta la vida enormemente
pero, desde luego,
con mi muerte querida y mi café
y viendo los castaños frondosos de París
y diciendo:
Es un ojo éste, aquél; una frente ésta, aquélla... y repitiendo:
¡Tanta vida y jamás me falla la tonada!
¡Tantos años y siempre, siempre, siempre!
Dije chaleco, dije
Todo, parte, ansia, dije casi, por no llorar.
Que es verdad que sufrí en aquel hospital que queda al lado
y está bien y está mal haber mirado
De abajo para arriba mi organismo.

Me gustará vivir siempre, así fuese de barriga,
porque, como iba diciendo y lo repito,
¡Tanta vida y jamás! ¡Y tantos años,
Y siempre, mucho siempre, siempre siempre!

6 comentarios:

Anónimo dijo...

es Lindbergh.

aponte dijo...

gracias

Anónimo dijo...

1.cesar vallejo es lo mas.
2. hoy estuve en plan de perder tiempo en tu u y no estabas, nos hiciste falta.

Anónimo dijo...

ojala avabe rapido, un abrazo parcero.

Anónimo dijo...

acabe*

Andy dijo...

Eddie te me pierdes y mi vida pierde sentido un poco.