lunes, mayo 01, 2006



Tengo la sensación de estar sinedo perseguido por algo demoníaco o de conformación demoníaca. Algo como una radiactividad invisible que entra por los poros, empezando un inexorable proceso hacía algo horrendo; una transformación celular que genera monstruos dispuestos a consumir con grotesca glotonería la propia carne. Pero esa radiactividad invisible está hecha de homúnculos con la forma de muñecos budu, que crecen y se replican a partir de basura, materia podrida y restos animales. Como si, iniciada su existencia repulsiva, su creador ya no pudiera parar de formarlos, dándoles tamaños y formas diversas, mostrándose ante mí tan sólo en la noche; recordándome su existencia de cucarachas. Y esa radioactividad parece estar creciendo dentro de neveras de órganos de animales apilados unos sobre otros, en morgues donde cuelgan cuerpos sucios lleno de olores a muerte y desinfectante, emergiendo de ese anfiteatro nubes repulsivas y peligrosas, vapores que entran por los pulmones y la boca y los ojos hasta llegar al cerebro, quedándose como una neblina opaca.

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Canción de la semana: El rey - Vicente Fernandez

2 comentarios:

anyanka dijo...

Pocas palabras crean imagenes reales. Creo haber estado ahi.

Anónimo dijo...

so ilustrative