Siguiendo la moda, y para no poner más citas (malas), público cinco chocopunkerias.
1. En el último tiempo sólo he tratado de coleccionar dos tipos de objetos: calzoncillos de bus (de los que dicen vietato fumaré) y Melchores de pesebres (o Gaspares o lo que sea - igual todos tienen nombre de negro). La primera colección se frusto porque decidi meter los calzoncillos en mí maleta y después de un tiempo me daba asco tocarlos. La segunda porque sólo se pueden robar en navidad y porque alguna vez mi papá se molesto por encontrar un monton de Gaspares en mi closet (las palabras exactas fueron "Quién le manda tirarse las vainas en otras partes").
2. Alguna vez dormí como indigente en la biblioteca del tintal (por necesidad física y espirítual). Valga decir que mi amigo S. en una ocasión se desperto a mediodía en el parque Simon Bolivar porque unos tombos lo estaban picando con los bolillos; esto después de una cruzada muy aspera. Todo empezo porque me dijo "Parce a mí el ron me patea" a lo que yo respodí "a qué no es capaz de tomarse ese vaso fondo blanco". Lección.: el ron sí lo patea.
3. Según los expertos me parezco a todo el mundo (según L., a todo el mundo menos a mí mismo). Al principio pense que era un mito pero después de una multitud de incidentes, estoy empezando a convencerme. En efecto, una vez acompañe a R. a peluquiarse. La dueña de el chuzo -que de hecho creo que queda en nutabez- me miro bastante impaciente un buen rato hasta que al final me pregunto "Qué pena, ¿usted ya había venido, es que se me parece a alguien?" Episodios por el estilo se repiten constantemente.
Algunos de los parecidos más sobresalientes: chester, el cantante de Linking, nito mestre (esto me lo dijo un costeño tartamudo que estudiaba física con P. la primera y única vez que me vio), Bob Harris, John Lenon (este me lo han dicho en varias ocasiones, pero la que recuerdo con más ahinco es que me lo dijo un venezolano que se vestia como metalero homosexual en medio de un pueblo perdido en la selvas de ese horrendo país)...
4. Excuso muchas de mis negligencias diciendo que actuar de otra manera sería muy metrosexual. Estas negligencias se centran en algunas medidas prácticas o simplemente en eso que los aztecas llamaban el aspecto personal: no tener celular, que mi agenda telefonica se una carpeta de Trapper bastante cochina, no peinarme -cuando tenía pelo-, usar medias de distinto color, no cambiar de maleta, no cambiar de gafas y un motón de cosas que mejor no menciono en público.
5. Muchas personas durante toda mi vida han creido seriamente que estoy loco. Esto me deprime profundamente porque no puedo imaginar nada más espantoso y aterrador que un loco.
viernes, enero 27, 2006
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3 comentarios:
yo apoyo lo de la no-metrosexualidad. tus gafas, o lo que queda, son una chimba
eddie, debo confesar que antes de conocerte en persona me advirtieron de tu parecido con jota mario. saludos! ;)
Best regards from NY! » » »
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