Ahora sé que el libro está en Leticia, en algún cuarto que me imagino pequeño, sin ventanas y extremadamente caluroso. Creo que el libro está destinado a tener una vida complicada; yo lo encontré en una de las tiendas de segunda en la 45, con un sello de haber sido comprado en alguna librería en Massachusets. Personalmente leí solamente un par de poemas y parte de uno de los pocos cuentos que, según sé, fueron escritos por Pessoa. El libro es una colección del poeta portugues que aclama ser la puerta de entrada a su obra, al menos para los lectores de habla inglesa. El libro lo regalé a S. y S. lo conserva y se lo llevó en su escape a Leticia. Tengo la certeza de que en su momento lo regalará de nuevo y eso me hace feliz.
***
Por razones que no comprendo, he pensado mucho en S., al menos más de lo que pienso en muchas otras personas. Supongo que es así en parte porque yo creo tener un lazo profundo con ella, aunque -para mi frustración- yo sé que ella tiene ese mismo lazo -o quizá lazos aun más profundos- con muchas otras personas. Mi frustración, en parte, es porque yo he desistido a la vida de ignorancia y auto-satisfacción que provee el trabajo y la rutina. Ella ha hecho exactamente lo contrario.
Es extraño seguir enamorado de una persona que está a millones de años luz de distancia.
domingo, febrero 21, 2010
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