martes, noviembre 11, 2008

1.

el día que empezó recibí dos señales tan inequivocas como confusas; un aviso en una estación de bus donde un hombre de pelo rubio y apariencia de gran hombre se reclinaba sobre cajas que llenaban la habitación junto a un letrero que invitaba a realizar una inversión o quizá (y más probablemente) a no realizarla; el otro signo fue mucho más explicito: un anuncio sobre una almohada maravillosa - anuncio que se repetía en la radio cinco o seis veces por hora explicando confusamente en un proceso de gritos e interrupciones las propiedad maravillosas del producto; los signos -respetado público- se presentaban a lo largo de una extensa carretera por la que caminé como un zombie o como un muerto o probablemente como un ser invisible mientrás veía o quería ver como los ideogramas en las avisos luminosos bailan a un ritmo propio establecido por la curvatura y mutua relación de los trazos que las formaban en tanto la música que yo escuchaba -un programa radial presentado por un hombre con acento frances- me indicaba que la fantasía -aun la fantasía puramente abstracta o puramente concreta del sonido- es el único medio confiable para entender o aceptar el mundo que se nos presenta o el mundo iluminado por la luz de la luna media (compuesto por los mismo objetos y las cucarachas que pululan en el asfalto o en el cemento convocadas y motivadas por los desperdicios del día); la fantasía que evita que la aridez desertica o marina queme nuestros ojos haciendo del mar un espejismo o por el contrario borrando o haciendo soportable todo espejismo y al mismo tiempo -sepanlo ahora- invitandonos a la locura invitandonos o concientizandonos que estamos perdidos -efectivamente perdidos- en las calles gemelas de los suburbios - que algo está funcionando incorrectamente - que las letras e ideogramas en cantones o mandarin deberían -eso usted mismo lo sabrá- bailar y desbordar los avisos y se niega a ello; sí! la fantasía y no otra que la fantasía del sonido y de las letras danzantes bajo la luz lunar; sí! esa fue señores y señoras la noche en que el mensaje me fue revelado y la noche que inaguró mi futuro aunque en aquel momento solo pudé identificar el mensaje mas haciendoseme imposible decifrar su contendio; intuición de lo que estaba por verni; intuición de lo que estaba escondido detrás o con la fantasía.

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