Es difícil sentirse triste o feliz.
La lluvia que cae ahora mismo -la lluvia de las dos de la tarde- no me deja más que la sensación de una lluvia cansada o inapropiada. Ayer me tomé una cerveza mirando al sol, disfrutando de un día absolutamente azul, como llegado de la nada. Trataba de coquetear con la única mujer atractiva de la mesa de al frente, aunque ella no quizo seguir mi juego. Después de tomarme la cerveza me fui y mientras sentia el frio de la noche que empezaba, pensé que era un buen momento para sentirse triste o simplemente solo. Traté de sentirme triste o solo pero no puede fabricar ninuno de los dos sentimientos. Ví hacerse de noche, pensé que tenía ganas de ver alguna película mientrás trataba de luchar con quedarme dormido; ví el concierto en la universidad y traté de buscar a alguien que me resultara conocido. Ví a la gente bailar y pensé en emborracharme y perderme en el caos de una fiesta. Pensé en cuánto necesito de ellos -perderme en el alcohol y en una fiesta- aunque también pensé que hay otras formas de perderse y que lo único interesante de una fiesta es la perspectiva de un tipo de sexo y de contacto que no exigen librarse de la soledad.
Al igual que la lluvia que cae ahora mismo, nada de ello produjó tristeza o soledad (en mí).
sábado, junio 21, 2008
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