Ayer pensé que podía morir sin tener miedo a la muerte. Tal vez me daría rabia, pero no me daría lastima. Tampoco trataría de apurar la muerte. Todos moriremos. Toda las vidas que han existido han muerto tras nosotros. Los seres vivos mueren, las cosas se acaban, las personas sufren o son felices igualmente.
Convencido de buscar la sabiduría detrás de las montañas que separaban su aldea del mundo, un monje abandonó su monasterio, su familia, su vida y sus pertenencias, a excepción de sus vestiduras. Al volver, 20 años después, lo único que traía del mundo a su aldea eran sus vestiduras. Inquietos sus familiares y antiguos conocidos le preguntaron por sus viajes. Cuando una de sus hermanas le preguntó si alguna vez había temido quedarse completamente solo, el monje replicó: "Esa pregunta no debe tener respuesta".
lunes, marzo 17, 2008
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