"piensa mal y acertaras". pero acertar a qué?
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De tiempo atrás (cosa que nunca publiqué):
Cuarto Marrón
Me veo frente a la enigmática caja negra que podría contener cualquier cosa. Abrirla y ver cómo las partes del instrumento se desbaratan unas sobre otras y con el idiotismo del insomnio y la soledad más absoluta de todas -la soledad de quien espera a que alguien despierte- tratar de armar las piezas de un pequeño rompecabezas y luego ver una de ellas caer sobre sus llaves y esconder todas las partes desordenadamente en su propio cofre. Seguir con el breve examen de todas las cosas como si cada una de ellas fuera digna de una larga observación, de un minucioso examén entomológico, de preguntar por su procedencia: (...), la ropa acumulada a los lados reemplazada brevemente por piyamas, objetos tirados en el suelo, libros y cosas en las estanterías que ya no recuerdo. Curiosidad de olores en el cuarto marrón -el ruido del frió en la ventana- y el penetrante perfume que se dispersa hasta que hay un breve regaño y todo sigue su propia historia.
Se camina por una cuerda floja que no está atada a ninguna parte, con un tenaz acto de equilibrio a pesar de que la cuerda no termine jamás. Un huracán que construye y dispersa, huracán a cuyo centro inmaterial nos agarramos mientras la piel nos es arrancada, porque vale más la fugaz y confusa realidad del cuarto marrón, vale (valió) más el insomnio, el deseo que no descansaba, la desesperación, la nebulosa existencia de la noche -sombras, azules-, el delicado o brusco caminar por la piel y la sensación de ir en un carro que cada vez más rápido (a cien kilómetros, mil, a cien mil kilómetros por hora) se adentra en la muerte y la desesperación o el dolor, sabiendo que el carro pronto chocará [que no había frenos y que sólo había el milagro de la velocidad excesiva; cautivado por la velocidad -aunque no sólo por la velocidad, aunque tal vez no por la velocidad sino por otra cosa- como los insectos que se acercan a un llama sabiendo -ellos por su cuenta no lo saben- que al final del viaje van a explotar; milagro hecho de insomnio, alcohol, y de la perseverante luz que siempre entra por las ventanas].
[Por suerte, o por desgracia, se me está acabando la memoria].
sábado, junio 02, 2007
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